La Ortopedia Dentofacial es una de las especialidades de la Odontología (desarrollada por el Ortodoncista y/o el Odontopediatra) que se encarga, mediante el uso de aparatos fijos o removibles, de aplicar estímulos que alteran o modifican un patrón esqueletal.


En el ámbito dental, se puede modificar el crecimiento de los huesos de la cara, incluyendo ambos maxilares, mediante aparatos ortopédicos que inciten o repriman el desarrollo óseo. Es la Ortopedia Dentofacial la responsable de corregir algunas maloclusiones que pudieran presentarse durante el crecimiento del niño.

Los tratamientos ortopédicos buscan modificar el patrón de crecimiento de los huesos. Si el niño tiene falta de crecimiento en alguna parte, la ortopedia buscará estimular el desarrollo de esa área. Por el contrario, si hay crecimiento excesivo de alguna región, se tratará de re-dirigir ese crecimiento de una forma más favorable para el paciente.

Todo esto llevará a una buena posición de los dientes dentro de las arcadas, a una oclusión adecuada, estable y funcional, acompañada, por supuesto, de una cara de proporciones adecuadas y un perfil armonioso.

Para un tratamiento temprano es importante revisar al niño desde los 3 años a 3 años y medio, edad en la que se ha completado la erupción de los dientes de leche y se puede ir visualizando características que indiquen si necesitará algún tipo de tratamiento ortopédico o simplemente de controles periódicos para monitorear su crecimiento y desarrollo.

Los tratamientos de ortopedia sólo son efectivos mientras el niño esté creciendo y deberán ejecutarse durante la etapa de crecimiento activo; antes del desarrollo puberal, es decir, entre los 4 y los 12 años de edad. Mientras más temprano se inicie el tratamiento, mayores probabilidades de éxito habrá. Son tratamientos generalmente indoloros, por lo que casi siempre son bien aceptados por el niño.

El diagnostico se realiza por medio de radiografías Cefalometricas y Panorámicas, modelos de estudio, fotografías intra y extra orales. Estos registros son necesarios para analizar el crecimiento de la cara, principalmente del maxilar y la mandíbula en sentido transversal, antero posterior y vertical; la erupción de los dientes; falta de espacio para piezas permanentes; mordidas cruzadas anteriores y posteriores; falta de crecimiento del maxilar superior; deficiencias mandibulares y algunos tipos de malos hábitos orales